2019

Vuelvo al lugar donde COLORES comenzó.  Enero de 2019 y vuelvo a la misma sala donde empezó todo este viaje de Colores y Emociones.

Y todo cobra otra dimensión. Todo tiene más valor y más peso, dentro y fuera del escenario. Valoro el recorrido y disfruto cada función, cada momento cada detalle, cada cosita que ocurre.

SALA B. TEATRO CÁNOVAS. MÁLAGA.

Colores ya mismo cumple un año y sigue siendo un regalo todo. Y más volver al espacio del estreno. Y que la respuesta del público vuelva a ser fantástica.

Observar el feed back es lo que me da fuerzas. El público me da la mano, l@s niñ@s y l@s grandes, desde el principio hasta el final del espectáculo, eso me reconforta y me encanta. Lo disfruto mucho. Y se marchan con una sonrisa bonita, auténtica… Eso es bien. Eso me da todo lo que necesito. Vida.

¡Todo sigue estando vivo! Y me sorprendo dándole más forma a coreografías, a movimientos, a textos, a la lengua de signo (signodanza 🙂 ) … ¡Bien!

Y a cada función me llevo tantas momentos especiales ¡me lo regalan! No puedo olvidar lo especial que está siendo todo este camino, lo especial que es.

Porque no me puedo olvidar de todo lo que comparten. No me puedo olvidar que un niño propusiera que si empieza por ama… el color puede ser el amarrón, o una mezcla. O que otro me gritara que por favor por favor no me fuera sin guardar el rosa. O aquella niña que quiere que yo no lo llame morao, sino moradito. O aprender que la tristeza más triste no es la azul, es la azul… marino y se pasa… sí, sí, se pasa. Y que los abrazos ayudan a tantas cosas. Y que de repente aparezca un abrazo donde el texto no lo pedía. O que si me enfado puede aparecer uno (que ni me llegaba a la cintura) para tirarme un beso y aplaudirme y que todos veamos que así si que se pasan los enfados. O que aparece alguien más bajito aún, que habla como yo en un idioma inventado, y que es capaz de mantener una conversación conmigo haciendo el silencio en la sala para que todos terminen riendo y aplaudiendo. ¡Qué maravilla! O, que cuando despido hay alguien que me dice que lo haga de nuevo. «Repítelo». Vivan los colores me dicen. Me voy taconenado ¡mira! Amarilla, estoy amarilla de alegría, ¿me ves? ¡Claro que los veo!  Y l@s mayores que también ríen y bailan, y se emocionan en algún momento porque también ven más allá en es@s pequeñ@s. Veo que están agusto, lo veo, lo siento, y lo escucho: Mi hermano está agusto porque está tomando teta. ¡Qué suerte! Y tantos momentos… tantos que me quedo, que me llevo. Sonrisas pa mi pa´siempre. GRACIAS.

Casi un año después con la misma ilusión o más, con las mismas dudas o más,  y con las muchas dificultades para continuar con el camino, COLORES sigue gritando que La Vida es de Colores y que solo hay que dejarse bailar y ¡escuchar a tu corazón!

Pues eso mismo voy a hacer yo. Pum pum. ¡VAMOS A POR FEBRERO!

Teatro Cánovas. Enero’2019

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